Escrito por Muhamad Yosry
Desde que fue mi amigo, no tengo a nadie en quien puedo confiar.
Hace tres años, mi amigo Gabriel me dijo adiós, despidiéndome.
Me dijo: « tenemos que olvidarnos. El olvido será mejor para ti y para mí.»; no le contesté.
Lo estaba oyendo, pero no le dije nada; yo me decía: déjalo en paz, será justo.
Yo Estaba tan triste, con lágrimas en los ojos; las sentí caminando en las mejillas, pero no las vi: los ojos cerrados me impidieron verlas ni verlo a él.
Él también estaba llorando tal como no quería dejarme, entonces, ¡por qué él querría que nos separáramos!
Puede que él crea que la separación es la mejor opción, o el destino no se cambia como la sentencia de un juez, y hay que abandonarnos.
Yo sé bien por qué yo he muerto ya, pues quiere huir de la memoria. Sin embargo yo no puedo creer que con la muerte, dejar la faz de la tierra y estar bajo, los amigos querrán olvidar los suyos.
Creer no servirá de nada, salvo sentirme con soledad.
Pero yo sé bien, que todos esos humanos, incluso mi amigo, vendrán a mí algún día.






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