Escrito por / Muhamad Yosry
Un joven llamado Carr está leyendo en su móvil un microcuento en el que se escribe:
“Carlos está leyendo un microcuento cuando el diablo estaba leyendo con él en este cuento”.
Carr no le importaba mirar atrás y sigue leyendo:
“Carlos sigue leyendo, donde apareció uno de los elfos enfrente de su cara, luego desapareció”.
Carr ignoró lo que está en el texto y sigue leyendo:
“Carlos quería ir al baño, y se fue, donde vio en el espejo a alguien que lo observa.
En seguida la cara se desapareció”.
A Carr no le importaba; creía que era un escenario tradicional de terror.
En la noche, entró al cuarto de baño, recordó el microcuento, miró al espejo, pero no vio nada.
El cuento empezó a dejar su huella en su cabeza; decidió volver a leer antes de dormir.
Abrió el cuento en su móvil y continuó leyendo:
“Carlos está en su cama leyendo, y a su lado está el diablo, lo mira, acariciando sus mejillas.
Carlos no siente nada y sigue leyendo”.
Pero, al contrario, Carr siente que pasa algo en el cuarto (la luz está bien iluminada).
Carr no hizo caso y continuó leyendo: “Carlos lee que quien está leyendo en el cuento, muere por falta de oxígeno”.
Carr sigue leyendo y hace caso omiso de lo que está leyendo:
“Carlos lee: El diablo que está con el protagonista se transformó en la persona parecida a su hermano y corrió al protagonista para matarle”.
Carlos dijo: “¡Qué cuento de mierda es este!” y cerró su móvil.
Carr vio a su hermano abrir la puerta, diciéndole que quería hablar con él un poco, y cerró la puerta.






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